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Jaime Peñafiel colabora en el diario El Mundo en la sección de Crónica con un espacio titulado Azul & Rosa, Mi Semana. El domingo 14 de abril de 2013 uno de sus textos recordó un accidente sucedido en Doha justo un año atrás en el que perdieron la vida cuatro niños españoles al incendiarse el centro comercial en el que estaban. Un recordatorio del aniversario del suceso a propósito de Qatar y Urdangarin. Pero Peñafiel no se limita a comentar lo sucedido, sino que ofrece nombres y edades de los menores fallecidos además de los nombres y apellidos de sus padres. La protección de los menores está, en este caso, por encima del derecho a la libertad de expresión e información. En el año 1996 se aprobó en España una Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor la cual dice en sus artículos que los menores tienen derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. En este caso se han difundido los datos de los menores y sus familiares, y no solo en el diario El Mundo sino también en el blog personal del autor Foroloco.org Princesas en el que se reproducen exactamente las mismas publicaciones. La utilización de dichos datos implica, en mi opinión, una intromisión ilegítima en la intimidad de los menores y de sus familiares, ya que la protección de la vida privada en el ámbito del Convenio Europeo de Derechos Humanos se extiende también al círculo familiar. La identificación de los pequeños es innecesaria en la intervención de Peñafiel y vulnera también el derecho de los protagonistas a la propia imagen. No hubo autorización alguna de los familiares, quienes mostraron su desacuerdo al escritor tras la publicación de los datos.

 

 

 

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