PABLO HASEL

La  Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional condenó al rapero Pablo Hasél por difundir  las canciones que compartía vía internet. Grupos terroristas como ETA, Grapo, Al Qaeda o Lliure eran enaltecidos en sus composiciones: “¡Merece que explote el coche de Patxi López!”, “es un error no escuchar lo que canto, como Terra Lliure dejando vivo a Losantos”, “los Grapo eran defensa propia ante el imperialismo y su crimen”, “quienes manejan los hilos merecen mil kilos de amonal” o “pienso en balas que nucas de jueces nazis alcancen”  son algunas de las letras por las fue condenado el rapero.

El condenado expresó durante su declaración en el juicio el reconocimiento y autoría de sus canciones recurriendo al amparo de su derecho de ejercer la libertad de expresión y de creación artística.

Sin embargo tanto la libertad de expresión, en el sentido de expresar ideas, como la libertad de expresión artística, tienen límites en nuestro Derecho. Al respecto, cabe un discurso de democracia no militante, es decir se pueden difundir ideas completamente contrarias al régimen democrático constitucional, porque así lo garantiza la libertad ideológica, pero nunca traspasar el límite del discurso del odio: todo aquel discurso que incite, fomente o justifique la violencia contra una persona o un grupo sobre la base de algunas características como la raza, género, nacionalidad, ideología, etnia, orientación sexual u otra característica o condición social.

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