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A finales de abril de 2013, la revista holandesa ‘Nieuwe Revu’ publicó unas  fotos de la Princesa Amalia que tiene 9 años y forma parte de la casa real de Holanda. La revista hizo las fotos en una cancha de hockey y sin consentimiento alguno. En Holanda existe un código pactado entre los medios de comunicación y la casa real, según el cual, cada fotografía que se tome fuera de la conferencias de prensa pertenece a la esfera intima de la casa real. Desde 2005, todos los medios de comunicación respetan el código, a cambio de algunos reportajes fotográficos, por ejemplo durante las vacaciones de la casa real. La revista Nieuwe Revu considera este código anticuado y no compatible con una democracia.  La revista entiende que no vulnera un derecho de la constitución y que nunca firmó este código.

Si analizamos este caso según la constitución española, es claro que la toma y publicación de las fotografías se hace en ejercicio del derecho a la libertad de información.  Este derecho tiene dos límites internos: que el hecho sea noticiable y que la información sea veraz. Las fotografías no han sido retocadas por lo que son veraces. Y con respecto a la noticiabilidad,  hay que tomar en consideración que los integrantes de la casa real son personas de carácter público y sus vidas en gran medida y por motivos obvios  son de interés público. Por ello, parece que la toma y publicación de las fotografías están amparadas por el ejercicio del derecho a la libertad de información. Sin embargo, si que puede ser importante para la ponderación que la princesa sea menor de edad, ya que la protección de la infancia actúa como limite al ejercicio del derecho a la libertad de información.  Pero las fotografías son absolutamente inocuas ya que la muestran haciendo deporte, por lo que no parece que afecte a su interés a proteger.

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