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Una asociación de carácter político del norte de Africa crítica con la actuación policial fronteriza en Melilla, confeccionó y difundió una fotocomposición de varias policías españolas y manos manchadas de sangre. Y cabe preguntarse si tal fotocomposición, está aparada por la libertad de expresión o vulnera los derechos a la imagen y al honor de dichas agentes, rebasando así los limites del derecho a la libertad de expresión.

Al respecto, debemos valorar dos circunstancias especiales del caso. La primera es que estamos ante  funcionarios y que los hechos en los que se ven involucrados serán de interés publico en la medida en que estén relacionados con el ejercicio de sus funciones. Por lo tanto, el tema que subyace es de interés publico puesto que estamos ante un actuación policial. Y la segunda, es que el discurso que subyace al fotomontaje es de carácter político por el que desde un punto de vista jurídico los cauces de la libertad de expresión son mucho más amplios.

Procede pues que ponderemos si dicho discurso rebasa los limites de la libertad de expresión al poder vulnerar los derechos de imagen y honor de las policías. En cuanto a la imagen opinamos que si las fotografías se han tomado en el ejercicio de su funciones y en lugares públicos  no existiría intromisión en dicho derecho.

Pero en cuanto al honor, es obvio que relacionar  las agentes  con manos manchadas de sangre es atentatorio de su honor. Y opinamos que por más que el discurso sea de carácter político, el hecho de personalizarlo con determinadas agentes, y no de efectuarlo a modo de protesta general contra el cuerpo, diluye la protección de la libertad de expresión, que cede ante el derecho al honor de las concretas policías.

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