ENCICLOPEDIAS CATALANAS copia

 

En muchas ocasiones nos llegan noticias de que en diversos textos de carácter histórico catalanes se tergiversan los hechos históricos en pos de construir una identidad histórica de Cataluña. Y la pregunta que cabe hacerse desde un punto de vista jurídico es si la libertad de expresión ampara dichos textos o los mismos rebasan los limites de dicha libertad fundamental.

La expresión histórica está amparada por la libertad de expresión y, ésta, al contrario que sucede con la libertad de información, no exige la veracidad de lo que se expresa. Es obvio que las opiniones, pensamientos o ideas, no pueden ser objeto de un juicio a cerca de su veracidad, porque no son ni verdad ni mentira. Por  consiguiente, a estos textos no se les puede exigir la veracidad, ya que están mas cerca de la mera opinión o de la creación científica que de la transmisión de hechos veraces, y por ello, la libertad de expresión los ampara. No puede ni debe ser de otra manera: el pluralismo de ideas y opiniones es necesario para una democracia libre y fuerte.

Ahora bien, ello no significa que la expresión histórica no tenga límites, porque si que los tiene. En concreto, y en el ejercicio de la expresión histórica, deben tenerse en cuenta como límites el discurso del odio y, para los textos que van dirigidos a menores, la protección de la infancia.

En cuanto al discurso del odio, que es aquel que supone una incitación directa a la violencia contra los ciudadanos en general o contra determinadas razas o creencias en particular, no creemos que el discurso de tales textos de carácter histórico o divulgativo lo rebase en modo alguno.

Pero con respecto a la protección de la infancia y los textos a esta dirigidos, tenemos nuestras dudas en relación con los textos escolares o de consulta para menores. Y es que las informaciones de carácter histórico en los textos escolares o de consulta dirigidos a los menores  que no responden a la verdad, o al menos a la verdad histórica mayoritariamente aceptada, pueden ocasionar un perjuicio en lo menores, máxime cuando contribuyen a la diferenciación y exclusión social en esas edades. Nuestra conclusión al respecto, es que dichos textos dirigidos a menores con carácter educativo, deberían contener la verdad histórica mayoritariamente aceptada, con independencia de otras concepciones u opiniones históricas de los autores. De esa forma, convivirían la libertad de expresión de dichos autores y sus opiniones sobre la historia,  con el respeto a la protección de la infancia y el correcto desarrollo personal de los menores, que tienen derecho a conocer en su desarrollo la verdad histórica mayoritariamente aceptada.

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